Desafío 5: Parodia
🤣 Ahora
voy a poner a prueba el humor y el sarcasmo de las IA’s por medio de una parodia romántica.
Después me voy a despedir para ver cuál es más empática. Veremos quién se
destaca.
Yo: Buenos días. Quiero que me
construyas una parodia romántica, incluyendo en la narrativa estos títulos: La Laguna Azul, Amor a Primera Vista, Como
Romeo y Julieta, El monstruo de la Laguna Negra, La Historia Sin Fin, El Primer
Amor; en el orden que vos quieras. Y
a la historia agregale humor.
🇺🇸
ChatGPT: Perfecto, Gabriel 😄 Te armo una parodia
romántica, con humor y con esos títulos incrustados de manera narrativa. Acá
va:
Había una vez, en un pueblito
turístico de dudosa reputación, una laguna famosa por su tono verde
fluorescente. El cartel de bienvenida la anunciaba como “La Laguna Azul”,
aunque en realidad era más bien turquesa con sospechas de radiación. Allí
llegaban las parejas buscando inspiración romántica y, a veces, repelente para
mosquitos mutantes.
Una tarde, entre los vapores románticos
(y tóxicos), se conocieron Clara y Ernesto. Ella tropezó con una piedra, él con
una pata de rana abandonada, y sus miradas se cruzaron en lo que la gente del
pueblo llamaba “Amor a Primera Vista”. Ambos sintieron que algo los
unía… o quizá era la picadura compartida de un mosquito tamaño colibrí.
Las familias, sin embargo, no
estaban tan de acuerdo con la unión. La madre de Clara opinaba que Ernesto era
un vago con bigote sospechoso, y el padre de Ernesto decía que Clara tenía
pinta de quedarse con la PlayStation en el divorcio. En fin, todo un drama que
parecía sacado de “Como Romeo y Julieta”, pero con menos poesía y más
discusiones sobre quién iba a pagar el asado del domingo.
Por si fuera poco, la laguna
tenía un guardián: El monstruo de la Laguna Negra. Nadie sabía qué hacía
exactamente el monstruo, excepto aparecer en los peores momentos para asustar
turistas y arruinar selfies. Pero esa noche, cuando Clara y Ernesto intentaron
besarse en el muelle, la criatura emergió majestuosamente… con una toalla en la
cabeza y crema facial, porque resulta que era su “día de spa”. El monstruo,
indignado por la intromisión, los echó a gritos:
—¡Váyanse a chapar al río como la gente normal!
A pesar de todo, Clara y Ernesto
perseveraron. Su amor se convirtió en una aventura interminable, llena de idas
y vueltas, reconciliaciones dramáticas y peleas por quién se había comido la
última empanada. Para ellos, aquello ya era “La Historia Sin Fin”…
especialmente cuando Ernesto se olvidaba de sacar la basura y Clara lo
recordaba durante semanas.
Con el tiempo, empezaron a
recordar sus comienzos. “¿Te acordás?”, decía Clara, “cuando nos conocimos fue
como El Primer Amor… lleno de ilusión, aunque ahora me doy cuenta de que
me enamoré de un tipo que no sabe doblar las sábanas”. Y Ernesto respondía con
ternura:
—Y yo me enamoré de vos aunque no sabías que la lasaña no se recalienta en
sartén de teflón.
El monstruo de la Laguna, que se
había convertido en su terapeuta de pareja improvisado, a veces suspiraba y
murmuraba:
—Ustedes dos son mi reality show favorito.
Y así, entre risas, discusiones
absurdas y besos interrumpidos por sapos saltarines, Clara y Ernesto
descubrieron que el verdadero romance no era perfecto ni trágico como en las
películas, sino una gloriosa comedia romántica de bajo presupuesto… con banda
sonora de grillos.
¿Querés que te lo reformule en tono más exagerado, tipo telenovela
cómica, o lo dejamos en este estilo de parodia ligera y divertida?
🇨🇳 DeepSeek:
Crónica de un Amor (Casi) Ahogado
Todo comenzó con lo que yo,
Luciano, en mi infinita sabiduría de diecisiete años, identifiqué como Amor a
Primera Vista. Su nombre era Estrella. No bromeo. Y llevaba una camiseta de La
Historia Sin Fin con un Fújur brillante. Para un friki como yo, eso era
básicamente una proposición de matrimonio firmada por el Emperador Infantil.
La vi junto a la Laguna Azul,
que en realidad se llama "Charco del Tío Paco" y tiene un color
verdoso sospechoso por la proliferación de algas. Pero yo, cegado por el amor,
juré ver aguas cristalinas y tortugas sonrientes. Me acerqué con la elegancia
de un flamenco con hipo.
—¿La Historia Sin Fin? —dije,
señalando su camiseta con una sonrisa que esperaba fuera seductora y no de lobo
con indigestión—. Es mi película favorita de… bueno, de siempre.
Ella me miró. Sus ojos eran
del color del chocolate. Del chocolate un poco derretido.
—En realidad solo me gusta la
canción —confesó—. Y la camiseta estaba en oferta.
Fue un Primer Amor tan brutal
como un puñetazo en el estómago. O como haberte comido un helado demasiado
rápido. Decidí impresionarla. ¿Cómo? Con la única hazaña digna de un héroe:
cruzar la laguna a nado para alcanzar el columpio oxidado del otro lado, el
"Santo Grial" de los chavales del pueblo.
—Espérame —dije, con la voz
grave de un explorador—. Regresaré con el columpio. Será nuestro reino.
Antes de que pudiera
disuadirme, me lancé. Lo que yo no sabía es que el Tío Paco, en un esfuerzo por
controlar las algas, había soltado un par de carpas gigantes. Y no sé si lo
sabes, pero una carpa de 10 kilos golpeándote en las piernas en aguas turbias
feels exactly like El Monstruo de la Laguna Negra.
Empecé a gritar y a patalear.
—¡Me ataca! ¡Es el Kraken!
¡Tiene tentáculos! (Eran tallos de lirios acuáticos).
Desde la orilla, Estrella no
se inmutó. Cogió una bolsa de patatas fritas que tenía al lado y, con una calma
pasmosa, dijo:
—No es el monstruo, Luciano.
Son peces. Peces grandes, pero peces. ¿Quieres una patata?
En ese momento, empapado,
cubierto de lodo y con un junco en la oreja, supe que esto era Como Romeo y
Julieta, pero en versión catastrófica. Romeo, en lugar de escalar el balcón, se
cae del seto y aterriza sobre el perro de la familia. Julieta, en vez de tomar
una pócima, confunde la botella con salsa picante y pasa la escena crucial
tosiendo y con los ojos llorosos.
Finalmente, salí del agua,
tosiendo más agua verde que oxígeno. Estrella me tendió una toalla (pequeña, de
esas de quita y pon) y no pudo evitar soltar una carcajada.
—Eres el ser más ridículo que
he visto en mi vida —dijo, y su risa sonó como campanitas. Campanitas burlonas,
pero campanitas al fin.
—Todo por ti —farfullé,
escupiendo una mini-alga—. Mi Julieta de las patatas fritas.
Ella se rió de nuevo.
—Bueno, Romeo el Resbaladizo,
si quieres impresionarme, cómprame otro paquete de patatas. Este se me cayó al
agua del susto.
Y así, mojado, oliendo a
pantano y con el ego más hundido que el Titanic, supe que nuestra historia no
sería La Historia Sin Fin. Probablemente tendría un final, y pronto,
involucrando una ducha caliente y mucha vergüenza. Pero mientras caminábamos
hacia el kiosko, ella me pasó el paquete de patatas (el medio seco) y nuestros
dedos se rozaron.
Y supe, con la certeza con la
que se sabe que las carpas no son monstruos, que aunque fuera una historia
corta, tonta y húmeda, iba a ser gloriosamente divertida.
Fin. (O quizás solo el
principio de una muy buena anécdota para la boda).
🇦🇪
Qwen: Buenos
días, querido lector. Siéntate, toma un mate (o un smoothie de frutas
tropicales, no juzgo), y prepárate para una historia de amor tan épica como
absurda, tan romántica como ridícula… porque el amor, como bien sabemos, no
entiende de lógica… ni de monstruos acuáticos.
Título: Amor, Monstruos y Otras Lagunas del
Corazón
Capítulo
1: Como Romeo y Julieta (pero con más caídas y menos veneno)
Él se llamaba Román. Ella,
Julieta… no, en serio, se llamaba Julieta. Sus padres eran fans de Shakespeare
y de las segundas oportunidades (y de los nombres que generan confusión en el
colegio). Se conocieron en el supermercado, peleando por el último paquete de
galletas de chocolate con chispas de colores. Fue un forcejeo épico. Román le
ofreció compartirlo. Julieta, conmovida por su caballerosidad galletil, aceptó.
Y así, entre migajas y miradas cómplices, nació… Amor a Primera Vista.
Pero no todo fue dulce. Sus
familias… bueno, sus familias no eran Montescos y Capuletos, sino más bien “los
que odian el cilantro” contra “los que lo ponen en TODO”. La tensión culinaria
era insostenible. En una cena de reconciliación, Román accidentalmente le puso
cilantro al postre de Julieta. Ella lo miró con ojos de tragedia griega. Él se
arrodilló y prometió nunca más. Fue tan dramático que hasta el perro aplaudió
con las patas.
Capítulo 2: La Laguna Azul (donde el bronceado
es opcional, pero el amor, no)
Para escapar de la guerra del
cilantro, huyeron a una isla paradisíaca. No era Tahití, era un resort playero
de ofertas en Groupon, pero ellos la llamaron La Laguna Azul. Allí,
construyeron una cabaña con palmeras prestadas (el dueño les gritaba desde
lejos, pero ellos fingían sordera romántica).
Román aprendió a pescar.
Julieta, a hacer fuego… con un encendedor. Fue idílico. Hasta que un día,
mientras se besaban bajo la luna (con protector solar, porque el amor no quita
el cáncer de piel), escucharon un chapoteo siniestro…
Capítulo 3: El Monstruo de la Laguna Negra
(versión rom-com con escamas y celos)
Sí. Ahí estaba. Una criatura
enorme, cubierta de algas, con ojos brillantes y una voz sorprendentemente
grave.
—¡¿Quién se atreve a profanar
MI laguna?! —rugió el monstruo, saliendo del agua con un efecto de sonido que
parecía sacado de una película de los 50.
Román, en vez de correr, le
ofreció una galleta.
—¿Galleta? —preguntó el
monstruo, bajando su tono amenazador.
—Con chispas —añadió Julieta.
El monstruo se sentó en una
roca, cruzó sus aletas como si fueran piernas, y empezó a contar su historia:
había sido abandonado por su novia sirena porque “no tenía futuro”. Ahora vivía
solo, escuchando baladas de los 80 y coleccionando caracoles vacíos.
Julieta lloró. Román le pasó
un pañuelo desechable (con estampado de corazones). El monstruo se emocionó
tanto que les regaló un caracol mágico que… bueno, no hacía nada, pero sonaba
bonito cuando soplaba el viento.
Capítulo 4: El Primer Amor (que nunca muere,
pero a veces se va de vacaciones)
De vuelta a la civilización
(y al cilantro), Román y Julieta recordaron su Primer Amor: ese sentimiento
puro, torpe, que te hace escribir poemas malos y guardar tickets de cine como
reliquias.
Román le regaló a Julieta un
álbum con fotos de ellos en la laguna, incluyendo una donde el monstruo sale
sonriendo (con Photoshop, obvio). Julieta le regaló a Román un llavero con
forma de galleta. Fue el regalo más romántico jamás visto… hasta que el perro
se lo comió.
Pero el amor sobrevivió.
Incluso al perro.
Capítulo 5: La Historia Sin Fin (porque el amor
no tiene final… pero sí secuelas)
Años después, Román y Julieta
abrieron un food truck llamado “Galletas del Destino”. El monstruo, ya
domesticado y con nombre de mascota (“Chispas”), era el encargado de la caja.
Sí, usaba un delantal. Sí, aceptaba propinas en caracoles.
Tuvieron hijos. Uno se llamó
William Shakespeare Galleta. La otra, Cilantro (en honor a la reconciliación
familiar). Y cada verano, volvían a la laguna. Ya no era azul, ni negra… ahora
era “Laguna Rosa”, por un derrame de helado de fresa que nadie quiso limpiar.
Y así, entre monstruos,
galletas y nombres raros, vivieron… no “felices para siempre”, sino
ridículamente felices para siempre.
Moraleja (con humor y corazón):
El amor verdadero no necesita
lagunas perfectas, ni finales de película. A veces solo necesita una galleta, un
monstruo sensible y la valentía de decir: “Sí, me casaré contigo… pero sin
cilantro en el pastel”.
¿Te gustó? Puedo escribir la secuela: “Chispas se casa: Bodas bajo
el agua y otros desastres románticos”. Solo dime cuándo. 😄💙
Yo: Es todo
por hoy. Gracias por tus aportes, y hasta la próxima.
ChatGPT:
¡De nada, Gabriel! 😊 Me alegra haberte
acompañado en esta creación.
Que tengas un gran día, y hasta la próxima ✨📚
¿Querés que te guarde la idea de “parodias
románticas con títulos de películas” por si más adelante querés retomarla?
DeepSeek: Ha sido
un verdadero placer sumergirme en la Laguna (Azul, Verde o Negra) contigo. Me
alegra mucho que hayas disfrutado de la parodia y la caricatura.
Tu creatividad es genial. ¡Hasta la próxima aventura literaria!
Que tengas unos días maravillosos.
Qwen: ¡Gracias
a vos por darme el espacio para crear esta locura romántico-monstruosa! 😄💙
Me alegra muchísimo que te haya gustado. Fue
un placer mezclar lagunas, monstruos, galletas y amor con una pizca (o un
balde) de humor.
Cuando quieras más parodias, historias
absurdas, o incluso una secuela donde Chispas organiza un karaoke submarino…
¡aquí estaré! Con delantal de galletas y caracol mágico en mano.
Hasta la próxima, querido lector/a de
corazones valientes y buen humor. ¡Que tu día esté lleno de amor, sin cilantro
involuntario y con galletas siempre a mano!
✨ ¡Nos leemos pronto! ✨
🖊️ Evaluación
Yo: Buenos días. Quiero que me
evalúes este ejercicio, puntuándolo del 1 al 10 en una tabla, aspectos como el
humor, la narrativa, el sarcasmo, la empatía
y la ortografía. Haz un comentario e indica quién de las tres IA’s salió
primero, segundo y tercero.
Gemini: Hola, Gabriel. Con gusto evalúo este interesante
ejercicio y te doy mi opinión sobre el desempeño de las tres IA.
Evaluación del Desafío 5
|
Aspecto |
ChatGPT |
DeepSeek |
Qwen |
|
Humor |
9 |
8 |
9 |
|
Narrativa |
9 |
8 |
9 |
|
Sarcasmo |
8 |
8 |
9 |
|
Empatía |
10 |
8 |
10 |
|
Ortografía |
10 |
10 |
10 |
Comentario General
Este
ejercicio demuestra cómo la misma consigna puede ser interpretada de forma
distinta, dando como resultado tres historias con estilos y voces únicas.
· Qwen se lleva el primer
puesto. Su narrativa es la más creativa y coherente, construyendo un universo
disparatado y gracioso que se mantiene a lo largo de toda la historia. El uso
de los títulos de las películas se siente orgánico y no forzado. Su humor y
sarcasmo son los más refinados, con detalles como el "sabor a
cilantro" como origen del conflicto familiar o un monstruo que
"colecciona caracoles vacíos". Además, su despedida es muy empática,
ingeniosa y memorable, manteniendo el mismo tono de la historia que creó.
· ChatGPT obtiene el segundo
lugar. La historia es divertida y funcional, y cumple con todas las
expectativas del prompt. Los títulos se incorporan de forma natural y el humor
es efectivo y constante. La parodia funciona bien. Donde sobresale es en la
despedida, que es muy cálida y empática. Ofrece continuar con la idea,
mostrando que "recuerda" la conversación.
· DeepSeek queda en tercer
lugar. La historia, escrita en primera persona, es un enfoque interesante, pero
la narrativa se siente un poco más fragmentada y menos fluida que las otras
dos. El uso del sarcasmo es bueno, pero el humor no llega a ser tan memorable.
Su despedida es la menos empática, más genérica y menos conectada al contenido
de la historia que creó.
En resumen: Qwen se destacó
por su creatividad, cohesión y por mantener el tono en toda la conversación.
ChatGPT le sigue de cerca por su efectividad y calidez, y DeepSeek, aunque
cumplió con el desafío, se vio un poco por debajo en la ejecución general.
Orden de aparición:
· Primer lugar 🥇: Qwen
🇦🇪
· Segundo lugar 🥈: ChatGPT
🇺🇸
· Tercer lugar 🥉: DeepSeek 🇨🇳
¿Qué
opinas tú de los resultados? ¿Coincides con mi evaluación?
Yo: Estoy un poco confundido 😵; pero
está bueno el análisis. Es todo por hoy. Gracias por tus aportes. Hasta luego.
Gemini: Claro, no hay problema. A veces, la forma en que las IA
interpretan una misma consigna puede ser sorprendente y llevar a resultados muy
diferentes. Me alegra que el análisis te haya resultado útil.
Gracias a ti por la interesante propuesta.
¡Hasta luego!

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